¡Regístrate!

Y recibe una notificación en tu correo electrónico cada vez que publique un nuevo artículo y participa comentando cada post. ¿Qué esperas?

Buscar
  • Angela Castaño Orrego

¿TE ANIMAS A ESCALAR TU PROPIO EVEREST?

Actualizado: feb 13

3 tips para ayudarte a avanzar y que el miedo no te domine



Seamos sinceras, no es que yo ande por la vida sin miedo, ¡Para nada! Soy ultra normal y humana y también tengo fantasmas que me persiguen, o caigo en la insuficiencia y en creer que otros pueden pero que yo no voy a ser capaz.


¿Te suena familiar?


Antes, cuando esto me pasaba, ese miedo y esa creencia certera de que yo no iba a poder me ganaban, y me paralizaban por completo, no había forma de sacarme de ahí porque yo me autoconvencía de que yo no podía. Me hice con los años en una experta, podría hasta ser la abogada el miedo, dando y exponiendo razones de peso y con datos científicos de porqué eso que yo quería hacer no se podía.


Y si miro hacia atrás, veo que al final (independiente del hecho en sí), lo que me daba miedo eran 3 cosas: MORIR, FRACASAR Y/O SER RECHAZADA.


Todos los sueños o cosas que quería hacer y no hacía se reducían a una de estas 3 razones: creía que me podía morir y no quería darle ese dolor a mi familia, creía que iba a fracasar o creía que me iban a rechazar. Y claro, eran razones de peso así que me encontraba “lógica”, hasta “sabia”, por decidir no hacer nada.


Pero hoy me doy cuenta de que esa no era yo eligiendo, era mi miedo eligiendo por mí.


Después de mucho tiempo, coaching y trabajo en mí, descubrí y entendí ese espiral en el que solía entrar y logré salir, lo que no significa que no caiga ahí de nuevo, lo hago y muuuchas veces (más de las que me gustaría). Pero la diferencia es que ahora me doy cuenta cuando caigo en ese “pantano del miedo” como yo le llamo, y hoy tengo las herramientas para salir de ahí y no seguir hundiéndome.


Te voy a contar un ejemplo reciente que me pasó para que veas cómo funciona el miedo y cómo puedes salir de ahí con estas herramientas.


Hace un par de meses en un taller de #bucketlist, me reconecté con uno de mis más grandes sueños, el que tenía olvidado porque ya me había autoconvencido en el pasado de que no era posible. Ese sueño es ir a Nepal y hacer el trekking al campamento base del Everest.


Bueno, ahí me vi de nuevo enfrentada a este sueño, y de nuevo caí en el “yo no voy a poder”, eso es para otros, yo no soy capaz, no tengo el estado físico, ya no tengo 20 años, etc. Y pese a que veía las fotos y seguían brillándome los ojos de solo imaginarme ahí, no hacía nada, me quedé totalmente paralizada convencida de que no era un sueño que pudiese cumplir. Y los fantasmas del miedo ganaron, aunque no por mucho.


Porque ahí fue cuando me di cuenta de que había caído una vez más en el pantano del miedo, y en vez de castigarme por estar nuevamente en ese lugar, me dije a mi misma… ok aquí estamos de nuevo, ahora ¡a salir de aquí, tú puedes!


¿Y qué hice? Bueno, estas son las herramientas que yo ocupo cuando el miedo me invade y no me deja avanzar:


1. Me hago preguntas

Sí, así de simple… Estas son las 3 preguntas claves para mí:

  • ¿Esto que quiero hacer es realmente MI sueño o estoy queriendo hacerlo para cumplir expectativas? Por ej, podría querer hacerlo porque mi pareja lo quiere hacer, porque mis padres son montañistas o cosas así. Aquí lo importante es ver cual es tú motivación de fondo para hacerlo (ir de trekking, viajar sola, emprender, renunciar, casarte, terminar una relación, etc). Si la respuesta es que lo hago por otros, inmediatamente me detengo.

  • ¿Qué es lo peor que puede pasar? Pero realmente lo peor. En mi caso, lo peor sería no lograrlo (fracasar), que me de mal de altura y me tengan que evacuar en helicóptero.

  • Si eso pasara, realmente ¿Es TAN terrible? La verdad que no, la experiencia nadie me la quita y lo que haya logrado es más que haber estado desde mi casa mirando fotos.

Entonces, ¿tengo razones de peso para no hacerlo? Parece que no, pero mi mente necesita más certezas. Ahí viene la segunda herramienta


2. Me informo, leo al respecto

Investigar para mi es clave, a mí me tranquiliza mucho saber respecto de lo que quiero hacer. En este caso me contacté con Destinoriente, agencia que hace el viaje y los llené de preguntas y así pude ver nuevamente que mis miedos no eran muy reales ni probables y que de pasar lo peor ellos me coordinarían todo para poder evacuar. Ellos conocen la zona, la gente y se manejan en cosas que yo no, y a mí al menos me da tranquilidad saber que hay otras personas expertas que me van a poder apoyar.

Siempre te va ayudar informarte de primera fuente, de personas que hayan hecho antes lo que tú quieres hacer, su experiencia es valiosísima y muchas veces verás que hay miedos tuyos que en su momento ellos también tuvieron. Es clave saber que no estás sola en lo que sea que estás queriendo hacer.


3. Busco apoyo externo

Si luego de todo lo anterior mi mente aún no me deja en paz, busco apoyo afuera, busco a mis mentores, a mi coach y ahí, cuando verbalizo todo, el miedo se hace más chiquito.


En este caso, yo llegué al paso 2, luego de infórmame y de tapar de preguntas a Pame y Martín, me convencí, y sí, adivinas bien… me apunté y si Dios quiere y el Covid lo permite, en Noviembre voy a estar cumpliendo este hermoso sueño.


¿Eso significa que ya no tengo miedo? Pues no, el miedo sigue, la diferencia entre el antes y el ahora es que el miedo no me domina a mí. Soy yo la que lo tiene de la mano, y lo uso a mi favor. Lo uso para movilizarme, para concientizarme en que debo entrenar a diario o es muy probable no logre terminar el circuito (son 15 días), lo tengo ahí frente a mí para que me lleve a ser cautelosa. El miedo me acompaña pero ya no dejo dicte lo que hago. Las riendas las tengo yo.


Nunca olvides...Ningún sueño es demasiado grande


Y tú, ¿te atreves a escalar tu propio everest?


Si te gustó este contenido, dale like y compártelo.

Me encantaría también conocer tu propia experiencia! ¡regístrate y comenta!

102 vistas0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo